Cuatro días por delante para descubrir una de las joyas más sorprendentes de nuestro país: Soria. Situada en la parte central de España, la ciudad numantina, así como toda la provincia, nos ofrece un amplio abanico de posibilidades para todas las edades.

Como nos gusta mucho hacer rutas entre naturaleza y pueblos encantadores, decidimos buscar alojamiento en un pueblo situado a unos 43 km de Soria y muy cerca de un entorno maravilloso para los amantes de las rutas naturales: el cañón del río Lobos.

Para recorrer el cañón entero podemos emplear dos medios días. Desde el pequeño pueblo de Ucero hasta la ermita de san Bartolomé de estilo románico (S.XII), donde disfrutaremos de unas excelentes vistas desde el mirador natural también llamado el “balconcillo”. A los niños les encanta visitar la Cueva Grande justo detrás de la ermita. En ella podremos encontrar restos de arte rupestre y no se nos hace difícil imaginar cómo vivían y se sintieron allí nuestros antepasados. Un entorno mágico, sin lugar a duda.

Al día siguiente, visitamos el lado más salvaje del cañón, desde el puente de los Siete Ojos en dirección Hontoria del Pinar. No hace falta hacerla entera pero no os perdías el espléndido paisaje que ofrece el paseo: a tu izquierda pinares, a tu derecha, el río Lobos flanqueado por inmensas paredes de roca donde los buitres leonados, en esta zona mucho más visibles, se dejan ver en sus nidos y sobrevolar sobre los visitantes.

Entre ruta y ruta, no debemos olvidarnos de la contundente gastronomía de Castilla. Nosotros decidimos buscar el lugar donde hiciesen los mejores torreznos de la provincia soriana. Y lo encontramos en el pueblo de Casarejos.

Otro de los días y teniendo muy en cuenta el tiempo que pudiera hacernos, nos aventuramos a descubrir la Laguna Negra. Aunque por allí hubo niebla el paisaje no dejó de impresionarnos. Niños y mayores reconocen sentir en el lugar una atracción especial. Puedes continuar una ruta algo más complicada, aunque muy bien señalizada en dirección Laguna Helada y Pico Urbión. Si finalmente os animáis descubriréis distintos puntos de vista de la laguna a cada cual más impresionante. 

Después de la caminata, visitamos tres pueblos medievales impresionantes y allí buscamos un buen manjar donde dar placer al estómago. No os perdáis los escudos en las fachadas del pueblo de Visuesa, las callejuelas de Molinos del Duero y el encanto de Salduero.

Por la tarde nos dirigimos a la ciudad de Soria, cómoda de patear y siempre con algo que ofrecer. Es fácil dejar el coche cerca de la Alameda de Cervantes, uno de los jardines públicos más antiguos de España y Europa. En él encontramos la ermita de la Soledad y un maravilloso quiosco de música de los que ya casi no se ven.

Atravesamos la ciudad en busca del Olmo Seco de Machado. Toda la ciudad está impregnada del gran poeta. Es bellísimo pararse enfrente del gran olmo y leer su poesía.

Seguimos caminando y bajamos hacia la ribera del Duero que corre incansable y deja su murmullo a cuantos lo visitan. Desde lo alto, antes de alcanzarlo descubrimos una bella ermita que sorprende por el lugar en la que está enclavada. Se convierte en nuestro próximo objetivo. Cuando llegamos a la ermita de San Saturio, nos deja boquiabiertos no solo su entorno sino su interior, todo excavado en roca te hace una idea de cómo vivió allí el ermitaño. No dejéis de visitarla no os dejará indiferentes.

No abandonamos Soria sin antes visitar los distintos palacios y la Concatedral de San Pedro.

Llegó el día de regreso a Madrid. No será un día perdido porque nuestra ruta pasa por visitar La Fuentona de donde nace el río Abión próximo a la localidad de Muriel de la Fuente. Nunca podría llegar a describir con precisión la belleza del entorno y de la Fuentona en sí. Dejo para vosotros el placer de descubrirlo. Muy cerca de allí también quedaréis impresionados de la visita a la cascada.

A pocos kilómetros y siempre de vuelta a Madrid, paramos en uno de los pueblos más bellos de España: Calatañazor. Sus calles, sus casas y la vistas desde el castillo.

Para comer paramos en otro pueblo encantador: Burgo de Osma. Os va a impresionar su majestuosa catedral y su plaza mayor.

Espero que hayáis disfrutado de este pequeño recorrido. Más me gustaría que os animaseis a disfrutar en familia de un lugar cercano a nosotros y que os va a ofrecer miles de encantos: naturales, históricos, gastronómicos.

Teresa González Mateo