Etiopía es un país increible
Etiopía es un país increíble, una especie de cápsula en el tiempo. Es el único país principalmente cristiano de África, y conserva tradiciones y modos de vida que se remontan al neolítico. Sus paisajes son puramente africanos, con grandes formaciones rocosas y horizontes infinitos, donde vivir es una lucha constante en el día a día, y donde destaca su larga tradición histórica, pues por él han pasado y dejado huella diversas culturas de diverso tipo.
Por ejemplo, la civilización Aksumita, de más de 2000 años de antigüedad, erigió unos curiosos obeliscos en la ciudad de Aksum.

La Reina de Saba perteneció a esta civilización, y de sus aventuras con el Rey Salomón se piensa que Etiopía posee el Arca de la Alianza, custodiada por un monje, también en la ciudad de Aksum. Pero nadie, salvo el moje, puede ver el Arca. Lo más conocido de Etiopía es, sin embargo, su legado cristiano, de una tradición ortodoxa de origen copto (de Egipto). Por ejemplo, son muy conocidas las iglesias rupestres de Lalibela.

Pero, para nosotros, lo más impresionante fueron las montañas de Geralta, donde abundan los monasterios perdidos en la inmensidad de las rocas. Por ejemplo, hacia la mitad de esta enorme montaña se encuentra el monasterio de Abuna Yemata, a donde hay que llegar tras una escalada de vértigo.

Pero merece la pena, porque esconde este tesoro:

Etiopía es un lugar de grandes contrastes y donde realmente puedes encontrar de todo. Un viaje inolvidable.
